La evolución de la pandemia y sus distintas oleadas han provocado que las limitaciones de actividad se prolongaran por un plazo superior al año, y a su impacto en el número de contagiados, hospitalizados y fallecidos se le une el no menos relevante de la paralización de la actividad económica en muchos sectores y, como consecuencia de ello, el crecimiento de las personas en desempleo, de los adscritos a ERE,s y de los que han cesado en diversos trabajos no regulados, especialmente en tareas domésticas, de construcción y mantenimiento.
El primer impacto que ya observamos desde el mes de Marzo de 2019 fue la notable elevación de las peticiones de ayuda por parte de las distintas entidades a las que atendemos de forma regular y la llegada de muchos nuevos demandantes que nunca se habían visto en la necesidad de acudir en busca del apoyo de este Banco de Alimentos.

El número de personas a las que indirectamente atendemos creció como consecuencia de la prolongación de la pandemia en casi un 30%, y el alargamiento de la misma y el tiempo que, previsiblemente, se va a requerir para su recuperación y la vuelta a los niveles previos de actividad en las empresas nos hace pensar en que el número de personas que tendrán que recurrir a la ayuda alimentaria se mantendrá en los actuales niveles a lo largo de los próximos meses, a la espera de que el efecto inmunizador del plan de vacunación permita ir alcanzando poco a poco los niveles previos al año 2020.
El segundo impacto se generó y se sigue manteniendo en la vertiente de la captación de donaciones de alimentos. El principal canal tradicional de entrada procede de las campañas que bajo la denominación “operaciones kilo” llevábamos a cabo de forma presencial a lo largo del año en las principales cadenas de alimentación de la comarca y que desde Marzo del año pasado no hemos vuelto a poder desarrollar.
Durante los últimos años fueron dieciséis las “operaciones kilo” que poníamos en marcha cada año, a través de las cuales y en base a datos históricos estadísticos, veníamos a recogiendo una media de 110.000.- kg. de alimentos no perecederos, que han dejado de tener entrada en nuestros almacenes.
Este desfase, junto con el incremento de las necesidades, lo estamos cubriendo mediante la compra de los alimentos requeridos, práctica que nunca habíamos tenido que desarrollar en nuestra Entidad.